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ANÁLISIS Y OPINIÓNParalelismo país y mercado

El autor describe la realidad económica y política de la Argentina de los últimos 35 años y señala similitudes con el devenir del mercado de seguros y reaseguros local.


Escribe Guillermo J. G. Pastore

El desarrollo del seguro y el reaseguro podrían definir en parte la realidad económica y política de la argentina de los últimos 35 años.

En junio de 1985 se implementaba el Plan Austral, un compendio de medidas para estabilizar económicamente el país y tratar de ponerle freno a la remanida inflación. La medida política central fue el cambio del signo monetario, quitando tres ceros al peso argentino para crear el austral. Por otra parte, se buscó un fuerte control de precios. Las tarifas de los servicios públicos (por entonces en manos del Estado) se congelaron, y se establecieron listas de precios máximos para los bienes de la canasta básica. También se buscó limitar el aumento de los salarios del sector privado, pese a lo cual el salario real tuvo un alza importante, en parte por la propia reducción de la inflación y por el impacto del desagio en las tarifas. Los ingresos fiscales mejoraron considerablemente, con lo que el esquema resultó sostenible en el corto plazo.

En lo político se destacan los levantamientos militares cuyo comienzo tuvieron lugar en la Pascua de 1987, llevadas a cabo por la cúpula de las fuerzas armadas, sobre los beneficiarios de la ley de Punto Final. La misma estaba dirigida a militares con grado menor a coronel, en tanto no se hubiesen apropiado de menores y/o de inmuebles de desaparecidos durante el terrorismo de Estado, por haber prescrito las causas no tramitadas antes de finales de 1986. El seguro estaba concentrado en automóviles y accidentes del trabajo por las cooperativas con “dueños” y los negocios más sofisticados por dos grupos de raigambre nacional, que generaron escuela. En cuanto al reaseguro, existía un monopolio estatal, el INdeR, fuente de ineptitud, insolvencia y foco de corrupción.

Hacia principios de 1989, con una economía devastada con hiperinflación, levantamientos militares, seguros que se emitían en diferentes monedas (australes, Unidades de Cuenta, Bonex, etc.) y un reaseguro inexistente, el gobierno decide llamar a elecciones anticipadas y en julio de ese año asume como presidente Carlos Menem. Casi inmediatamente se sanciona la ley de Reforma del Estado, en agosto de 1989, la cual autorizaba a la privatización de un gran número de empresas del Estado,y a la fusión/disolución de diversos entes públicos. Las privatizaciones tenían como objetivo obtener recursos del Estado para paliar el déficit fiscal, equilibrando el presupuesto y haciendo factible un mecanismo de convertibilidad. Otro objetivo era hacer eficientes los servicios públicos y generarfuertes compromisos de inversión.

INNOVADORAS. En relación al seguro y reaseguro, liderados por el actual presidente de la República y en aquel momento Superintendente de Seguros, se desregula el seguro, con la Caja Nacional y los Institutos Provinciales. El reaseguro comienza su etapa de libertad permitiendo a las aseguradoras reasegurar los excedentes de su retención en el mundo, concluyendo con el monopolio estatal. Desde enero de 1990 el reaseguro ofreció innovadoras estructuras de protección a precios muy competitivos, posibilitando el desarrollo de un sin número de excelentes productos respaldados por reaseguradores de probada solvencia. En los 90 también se crearon los necesarios Fondos de Pensión, dado que son una fuente extraordinaria de inversión. Se gestaron las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART), las cuales, siguen aportando protección a nuestros trabajadores y mejorando ostensiblemente la prevención. También fueron desapareciendo aseguradoras descapitalizadas, que al no ofrecer al asegurado el respaldo debido, iniciaron su liquidación.

En materia política se termina con los levantamientos militares, a partir de un decidido procedimiento liderado por el presidente. Se integró a la Argentina al mundo en materia comercial y cultural. En 1991 se establece una relación cambiaria fija, de 1 dólar estadounidense por 10.000 australes, posteriormente llamado peso convertible.

Este plan, dado que el gasto público no disminuye, trae aparejado endeudamiento el cual acrecienta el déficit presupuestario, coincidiendo con desafortunados años para la exportación de nuestros commodities, crisis financiera latinoamericana (Tequila) y aumento en las tasas de interés mundiales, generando la conclusión de un sistema que contuvo eficazmente el deterioro de la moneda, pero no cumplió con el requisito básico que impera en un sistema para un país emergente, de no gastar más de lo que se recauda.

Hacia fines de 1999 asume como presidente Fernando de la Rúa, en un contexto económico mundial altamente desfavorable con tasas de interés que oscilaban el 14% anual. Este gobierno integrado por una alianza electoral, pero no de gobierno, evidencia fuertes contradicciones entre sus integrantes, cuyas disidencias concluyen con la renuncia del vicepresidente. A partir de una gran puja redistributiva y un enfrentamiento político impulsado por propios, por la oposición y sindicatos, se profundiza la crisis y se produce un estallido institucional el cual desencadena en caos macroeconómico, resquebrajamiento del sistema financiero y el recordado corralito.

Lo que sigue es el abandono del gobierno, por parte de un poder ejecutivo sin sustento, seguido por una secuencia de 5 presidentes en 11 días, donde uno de ellos declara el default, y el último concluye con el abandono de la convertibilidad, generando una pesificaciónasimétrica, una monumental devaluación, creación de cuasi monedas, aumentos de las retenciones a las exportaciones, en momentos que nuestros exportables tomaban vigor. En lo político se llama a elecciones en un contexto enrarecido donde se postulan Carlos Menem y Néstor Kirchner. El primero gana, pero con insuficientes votos, llevándolo a un ballotage al cual no se presenta, generando un presidente con relativo sustento.

AFECTADOS. Los períodos descriptos desde fines de 1999 a 2001 hacen que el seguro y el reaseguro se vean seriamente afectados por la hecatombe económica y social. El seguro redujo su producción existiendo importantes inconvenientes en la cadena de pagos y descapitalización de sus compañías. En relación al reaseguro, prácticamente, se paralizó el pago de primas al exterior y debieron ser repactadas gran cantidad de cláusulas contractuales lo mismo que renegociadas estructuras, límites, capacidades y prioridades de los tratados. Pese a las demoras en los pagos los reaseguradores acompañaron al país dando cobertura en forma solidaria. Sólo muy pocos facultativos se vieron cancelados por caída de las garantías de pago.

Desde mayo del 2003 a diciembre de 2007 preside el poder ejecutivo Néstor Kirchner, donde el país registró una fase de crecimiento económico con tasas que oscilaron en torno al 9%, y casi un 50% acumulado. Las reservas se incrementaron en casi US$ 50 mil millones. Existió superávit gemelo debido a una gran recaudación, precios récord de los commodities, un gasto público reducido en moneda dura por la gran devaluación efectuada por su antecesor. Acordó en 2004 con el FMI, geopolíticamente se alinea con Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador, Rusia, etc., tendiendo hacia gobiernos populistas o contrarios a los EE.UU. Poco antes de terminar su mandato autoriza la fusión entre Multicanal y Cablevisión permitiéndole al Grupo Clarín controlar el 70% de la televisión por cable y 20% de Internet.

En diciembre de 2007 Cristina Fernández deKirchner (CFK) asume como la primera mujer argentina elegida presidenta, renovando su mandato en el 2011, ejerciendo el poder en forma continua durante 8 años. Con una política económica expansionista, aumentó el gasto público en importante medida con fines redistributivos. Lo descripto se basa en la utilización de los fondos acumulados por su antecesor en el poder y un aumento sustancial de la presión fiscal.

La resolución 125/2008, firmada por CFK, cuando el precio de la soja rondaba casi 600 la tonelada, para establecer una fórmula que transforme el porcentaje retenido en móvil, en una relación inversa con el precio de los granos. Si el precio en Chicago caía por debajo de los US$ 200 la tonelada, la soja tendría retenciones cero. Pero con el valor en 400, ese porcentaje de impuestos pasaría al 35,75%. Y con un precio de 600, que parecía inevitable en esos meses, la tasa de retención llegaba a 49,33%. Es decir que el Gobierno se quedaría con la mitad del valor de lo producido, algo que los productores agropecuarios no estaban dispuestos a aceptar.

Luego vinieron los cortes de ruta, las movilizaciones, los cacerolazos en la Ciudad de Buenos Aires, y la madrugada del 18 de julio en el Congreso, con una votación empatada en el Senado. El voto decisivo y no-positivo fue del vicepresidente Julio Cobos, parte del “radicalismo K”: no apoyó la medida y provocó una derrota política contundente del kirchnerismo. Poco después, el gobierno derogó la resolución, habían pasado cuatro meses de conflicto. El quiebre fue para siempre.

Durante su gestión se reformó el sistema previsional mediante la estatización de las AFJP, quedándose con participaciones en innumerables empresas privadas, y la creación del Fondo de Garantía y Sustentabilidad. Estatizó Aerolíneas Argentinas e YPF.

DIVISAS. En materia de reaseguros, se decidió monopolizar en no existentes reaseguradores locales el 100% de la cesión argentina. La norma no tomó en cuenta que habían pasado más de 20 años de exitoso reaseguro libre desde que se había desarticulado en 1990 al INdeR. Al momento de dictarse la resolución en 2011, se creía equivocadamente que salían US$ 1.000 millones de nuestro país. El desconocimiento olvidó computar el ingreso por siniestros y comisiones que pagan los reaseguradores a las cedentes, transformando ese mentado billón en una expresión equivalente al 15%, en un año normal. La Argentina no experimenta años normales asiduamente, es más la siniestralidad atípica se empieza a proyectar en lapsos cada vez más cortos. Lo anterior significa que lejos de una salida de divisas ingresan muchos más dólares al país que la prima cedida. Esta norma sólo incluyó un operador adicional, que encareció e hizo el proceso más burocrático. No se generó un solo producto nuevo ni tampoco ninguna inversión, porque los reaseguradores locales instalados fueron fondeados en su gran mayoría por compañías aseguradoras argentinas.

En diciembre de 2015 se inicia la presidencia de Mauricio Macri, el cual recibió de su antecesor un déficit primario del 6% del PBI y un déficit financiero cercano al 8%. Con un esquema gradualista y de consenso, debido a falta de mayorías en el Congreso, trata de equilibrar el presupuesto, morigerando subsidios, aumentando tarifas, en forma abrupta y desmesurada. Libera exitosamente las restricciones cambiarias. Estableció un blanqueo el cual no generó las expectativas de inversión que se suponían. La economía decreció tres de sus cuatro años. Acordó con los tenedores de deuda externa privada y con organismos multilaterales de crédito refinanciando a un plazo mayor las acreencias internacionales.

En materia de reaseguros, comienza la desregulación del mismo, reduciendo la cuota de cesión local hasta llegar al 25%, que actualmente detentamos.

Permite la competencia aerocomercial instalándose nuevas aerolíneas en el país. Modifica la política energética convirtiendo al país en exportador luego de muchos años de haber sido importadores de gas e hidrocarburos.

A partir de la pérdida en agosto de 2018 de las elecciones PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), su poder se debilita considerablemente precipitando a una importante devaluación y acelerando la inflación.

En mayo de 2019, CFK anunció que el presidente sería Alberto Fernández, ex Superintendente de Seguros de Carlos Menem, primer ministro de su difundo esposo y de parte de su gestión, y gran detractor durante años de su propio gobierno. En diciembre de ese año asume como jefe del ejecutivo. Casi inmediatamente del inicio de su gestión, en marzo de 2020 se inicia la pandemia, la cual claramente influencia severamente su administración. En materia económica no pudo concluir con la renegociación de la deuda, la inflación lleva casi dos períodos de muy elevadas ratios, los índices de pobreza aumentaron considerablemente, la tasa de desempleo se incrementó ostensiblemente y el trabajo informal prevalece. En materia de salud trato de adaptar el sistema para atender el desmesurado incremento de casos por COVID. Con una muy pobre política de testeos, seguimientos y vacunación tardía, el país supera los 114 mil muertos. Con una economía detonada, se anuncian tibias recuperaciones sectoriales que no alcanzan a palear una enorme crisis.

En conclusión, la falta de acuerdos básicos y reglas de juego claras ha erosionado desde lo institucional, social, económico y político un territorio agraciado en recursos humanos y naturales, sin inconvenientes étnicos, religiosos ni bélicos. La Argentina podría haberse constituido en un país con condiciones para que sus ciudadanos progresen, quizás de ahí la enorme frustración. Casi igual suerte siguió el seguro y reaseguro, también signado por cambios abruptos en las políticas y falta de crecimiento, no pudo desarrollar su potencial. Las recientes PASO, mostrarían un deseo popular de modelo de país diferente… ¿Será así? O continuaremos sin consensuar acuerdos básicos de largo plazo, ahondando el camino de la pobreza y desilusión.

El autor es CEO de Special Division Reinsurance Brokers.

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